Máster en Neurociencia. Psicólogo cognitivo. Director científico de CEREBRUM para Latinoamérica.  

Conferencista en Costa Rica, Colombia, Ecuador, entre otros. En la actualidad, es investigador del IPOPS. Formación en FENS de París, y en Cambridge University, Johns Hopkins University School of Medicine, University of Pennsylvania, entre otros.  

Ha publicado libros de neurociencia, emociones y salud del nervio vago.  

@gabriel_lazarocruz4

CONFERENCIA N°5

“Enseñar desde el cuerpo y cerebro del que aprende: el apego emocional desde el nervio vago”

Introducción 

El aprendizaje profundo ocurre cuando el estudiante se encuentra en bienestar científico (basado en biomarcadores): seguro, regulado, nutrido y emocionalmente conectado. La evidencia muestra una crisis de salud mental juvenil con niveles elevados de ansiedad y depresión. Esta conferencia integra la neurobiología del nervio vago con el contexto educativo, planteando que la escuela no sólo transmite contenidos, sino que también regula el sistema nervioso, siendo clave en la prevención e intervención del malestar psicológico.  

También nos haremos preguntas: ¿cómo podemos afrontar la crisis de salud mental? ¿Solo son desafíos psicológicos del joven o también trata de las acciones dentro de la escuela?  

Capítulo 1. La crisis de salud mental en los jóvenes: el contexto urgente 

En 2025, el proyecto global La Mente Mundial de Sapien Labs, el estudio continuo más grande sobre salud mental con más de 2.5 millones de participantes en 85 países, publicó un hallazgo que debería alarmar a educadores y formuladores de políticas: los adultos jóvenes de entre 18 y 34 años obtienen una puntuación promedio de 36 en el Cociente de Salud Mental (MHQ), situándolos en el rango de 'Soportando' (soportando una angustia, preocupación o tristeza), mientras que el 41% enfrenta retos clínicamente significativos que afectan su funcionamiento cotidiano (Sapien Labs, 2026). Esto contrasta radicalmente con los adultos de 55 años o más, que promedian una puntuación de 101, con apenas 10% en rangos clínicos. 

Lo que hace aún más revelador este estudio es la identificación de cuatro factores causales que, en conjunto, predicen tres cuartas partes de este deterioro generacional, en especial de los más jóvenes, de aquellos que están en nuestras escuelas: el debilitamiento de los vínculos familiares, la disminución de la espiritualidad, el uso de smartphones a edades cada vez más tempranas, y el consumo creciente de alimentos ultraprocesados (AUP). La Tabla 1 sintetiza los principales indicadores del informe. 

Tabla 1. Indicadores de salud de la mente por grupo etario. 

Indicador  13 a 17 años  Adultos 18-34 Adultos 55+
Puntuación MHQ promedio  N/A  36 (rango: Soportando)  101 (rango: Logrando) 
% con retos clínicos significativos  ~40% chicas; ~29% total reportan tristeza persistente o desesperanza2.   

 

41%  10% 
% que consume AUP regularmente  Patrón creciente; en países occidentales >60% de calorías diarias son AUP desde infancia3.  54%  26% 
Vínculos familiares estrechos  Cada generación más joven indica niveles más altos de negligencia y distancia parental4.  61%  75% 
Edad promedio primer smartphone (Gen Alfa y Z)  ​~12 años (≈2 años antes que Gen Z). Finlandia: 9.9 años. ​  14 años (Finlandia: 9.9)  N/A 

Notas: ¹ Sapien Labs (2026). ² CDC Youth Risk Behavior Survey (2023); Twenge et al. (2019). ³ Bala et al. (2025); Baker et al. (2020). ⁴ Sapien Labs (2026), p. 34. AUP = alimentos ultraprocesados.   

 

El uso excesivo de pantallas desde edades tempranas, la Generación Z recibió su primer smartphone a los 14 años en promedio, con Finlandia encabezando el ranking a los 9.9 años: se asocia a alteraciones del sueño, incremento de pensamientos suicidas, agresión y un deterioro en el desarrollo de la cognición social, que requiere aprender a interpretar expresiones faciales, lenguaje corporal y dinámicas grupales (Thiagarajan et al., 2025).  

Paralelo a esto, el 54% de los jóvenes de 18-34 consume AUP (ultraprocesados) regularmente, el doble que los mayores de 55 años, un patrón que la evidencia científica vincula de forma consistente con mayor riesgo de depresión, menor control emocional y deterioro cognitivo (Bala et al., 2025). 

En el entorno escolar latinoamericano, esta realidad se traduce en aulas con estudiantes que presentan dificultades para regular sus emociones, mantener la atención, establecer vínculos de confianza con docentes y pares, y encontrar sentido en lo que aprenden. No es un problema de motivación ni de pedagogía en su sentido estrecho: es un problema de regulación neurobiológica que tiene origen en el cuerpo, en la dieta, en el sueño, en los vínculos y en la forma en que los entornos digitales han reconfigurado el sistema nervioso de una generación entera.  

Capítulo 2. El nervio vago: anatomía funcional y su rol en la emoción y el aprendizaje 

2.1 ¿Qué es el nervio vago? 

El nervio vago (del latín vagus: errante) es el décimo par craneal y el componente principal del sistema nervioso parasimpático. Es el nervio más largo del organismo: nace en el tronco encefálico (núcleo del tracto solitario y núcleo dorsal del vago) y se ramifica hacia el corazón, pulmones, hígado, páncreas y tracto gastrointestinal. Aproximadamente el 80% de sus fibras son aferentes —es decir, llevan información desde las vísceras hacia el cerebro— lo que lo convierte en la gran autopista sensorial del cuerpo hacia el cerebro (Breit et al., 2018). 

Su relevancia para la salud emocional y el aprendizaje se comprende mejor desde tres estados neurofisiológicos (hipotéticos) del sistema nervioso autónomo, activados de manera jerárquica según la percepción de seguridad o amenaza del organismo: la rama ventral vagal (seguridad y conexión social), el sistema simpático (lucha o huida) y la rama dorsal vagal (inmovilización o colapso) (Porges, 2011, 2025).  

La clave es que solo cuando predomina la rama ventral vagal —el estado de calma y seguridad social— el cerebro está plenamente disponible para aprender, ser creativo, conectarse con otros y regular sus emociones. 

Capítulo 3. Estimular el nervio vago para aprender mejor: de la fisiología al aula 

3.1 La seguridad como condición neurobiológica del aprendizaje 

Antes de que el estudiante procese cualquier contenido académico, su sistema nervioso ya ha hecho una evaluación silenciosa del aula: ¿este espacio es seguro? ¿Este docente me amenaza o me protege? ¿Mi cuerpo puede relajarse aquí? Cuando el cuerpo detecta amenaza, ya sea real o percibida, como una crítica pública, una dinámica social hostil o incluso una iluminación agresiva y exceso de ruido, la rama ventral vagal se retira y el sistema simpático o dorsal toma el control. En ese estado, las funciones cognitivas superiores, incluyendo la atención sostenida, la memoria de trabajo, el pensamiento abstracto y la creatividad, quedan seriamente afectadas (Porges, 2025).  

 

Tabla 3. Estrategias de estimulación vagal y su aplicación en el aprendizaje (Breit et al., 2018; Porges, 2025; Bala et al., 2025) 

Estrategia  Mecanismo neurobiológico  Beneficio en el aula 
Respiración diafragmática lenta (4-6 resp/min)  Activa rama ventral vagal; eleva HRV (variabilidad de frecuencia cardíaca); reduce cortisol.  Reduce ansiedad antes de las evaluaciones. Aumenta la atención sostenida. 
Contacto visual y voz prosódica del docente  El sistema de compromiso social (Porges) activa mielina vagal ventral vía señales vocales y faciales.  Genera sensación de seguridad; facilita apertura al aprendizaje y participación. 
Movimiento físico moderado (pausas activas)  Eleva BDNF; activa sistema dopaminérgico; mejora función mitocondrial neuronal.  Consolida memoria procedimental; aumenta motivación intrínseca y plasticidad sináptica. 
Alimentación sin AUP + horarios de sueño regulares  Reduce neuroinflamación; protege eje microbiota-intestino-cerebro; optimiza sistema glinfático durante el sueño.  Consolida memoria declarativa; regula el humor; mantiene funciones ejecutivas para aprender. 

Conclusiones 

El vínculo docente-estudiante actúa como regulador vagal clave: relaciones seguras y empáticas disminuyen cortisol y favorecen el aprendizaje al activar la vía ventral vagal. La crisis de salud mental juvenil es neurobiológica, asociada a vínculos deteriorados, pantallas y dieta. La escuela puede intervenir formando docentes en   emocional, promoviendo conexión cuerpo y cerebro, movimiento y hábitos saludables para crear entornos seguros y garantizar condiciones óptimas de desarrollo cognitivo y bienestar integral sostenido. 

Referencias 

Baker, P., Machado, P., Santos, T., Sievert, K., Backholer, K., Hadjikakou, M., & Rauber, F. (2020). Ultra-processed foods and the nutrition transition: Global, regional and national trends, food systems transformations and politicaleconomy drivers. Obesity Reviews, 21(12), e13126. https://doi.org/10.1111/obr.13126  

Bala, J., Newson, J. J., & Thiagarajan, T. C. (2025). Estimation of the nature and magnitude of mental distress in the population associated with ultra-processed food (UPF) consumption. Frontiers in Nutrition, 12, 1562286. https://doi.org/10.3389/fnut.2025.1562286  

Breit, S., Kupferberg, A., Rogler, G., & Hasler, G. (2018). Vagus nerve as modulator of the brain-gut axis in psychiatric and inflammatory disorders. Frontiers in Psychiatry, 9, 44. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2018.00044  

Centers for Disease Control and Prevention. (2023). Youth Risk Behavior Survey: Data summary & trends report 2011–2021. U.S. Department of Health and Human Services. https://www.cdc.gov/media/releases/2023/p0213-yrbs.html  

Lázaro Cruz, G., & Garrido, C. (2025). Modelo de Bienestar 3.0 CEREBRUM: una propuesta integral desde la medicina 4P. CEREBRUM Lima. Documento de trabajo interno. 

Porges, S. W. (2011). The polyvagal theory: Neurophysiological foundations of emotions, attachment, communication, and self-regulation. W. W. Norton & Company. 

Porges S. W. (2025). Polyvagal Theory: Current Status, Clinical Applications, and Future Directions. Clinical neuropsychiatry, 22(3), 169–184. https://doi.org/10.36131/cnfioritieditore20250301  

Sapien Labs. (2026). La salud mental mundial en 2025: la habilidad para sortear los desafíos de la vida y funcionar productivamente. Global Mind Project. https://www.sapienlabs.org  

Thiagarajan, T. C., Newson, J. J., & Swaminathan, S. (2025). Protecting the Developing Mind in a Digital Age: A Global Policy Imperative. Journal of Human Development and Capabilities, 26(3), 493–504. https://doi.org/10.1080/19452829.2025.2518313  

Twenge, J. M., Cooper, A. B., Joiner, T. E., Duffy, M. E., & Binau, S. G. (2019). Age, period, and cohort trends in mood disorder indicators and suicide-related outcomes in a nationally representative dataset, 2005–2017. Journal ofAbnormal Psychology, 128(3), 185–199. https://doi.org/10.1037/abn0000410  

Datos de la sesión

Fecha

06 de agosto de 2026

Hora

11:00 – 12:30 h.

Modalidad

Presencial

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